Luxación por intrusión dental: consejos

por / Lunes, 01 diciembre 2014 / Publicado enSalud dental
antes y despues de dientes rotos

¿Qué hacer ante una intrusión en un diente?

Las intrusiones en los dientes se provocan por traumatismos o golpes en la zona dental, originando que el diente se meta hacia dentro en mayor o menor medida. A continuación vamos a comentar qué son las instrusiones dentales, qué edades son las más propicias y cómo hay que actuar cuando ésto ocurre.

Dentro de los traumatismos dentales más comunes vamos a hablar de las luxaciones de los dientes que afectan a la estructura, incluyendo el ligamento periodontal y el hueso alveolar.

Entre las diferentes luxaciones por traumatismo que podemos encontrar: contusión, subluxación o extrusión.

La luxación por intrusión es una de las más graves de todas, pues puede llegar a afectar al nervio si la intrusión es muy fuerte. Suele producirse por un traumatismo en el que el diente es incluido en el espacio alveolar (donde está la raíz del diente).

La luxación por intrusión constituye del 5 al 22% de lesiones en la cavidad bucal. El traumatismo puede haberse provocado por dos motivos: o por el choque de los maxilares superior e inferior, o bien por una caída con la boca abierta en el que el maxilar superior se golpea con una superficie dura. Este tipo de luxaciones suelen darse en los dientes incisivos en un 80% de los casos.

Tipos de intrusiones

Dentro de las luxaciones por intrusión nos encontramos tres niveles:

  • Leve: en estos casos el diente que ha sufrido el traumatismo se aprecia un poco más pequeño que los dientes vecinos.
  • Moderado: es cuando el diente se nota más metido hacia dentro. Hay que acudir a un dentista para que evalúe la gravedad de la intrusión y proceder al tratamiento correspondiente.
  • Grave: en estos casos, el diente ha desaparecido por completo y entran en peligro toda la estructura ósea del diente y los tejidos que lo componen, nervios incluidos. Cuando se sufre este tipo de traumatismo, la persona afectada notará un dolor muy agudo y un sangrado constante. Cuando esto sucede hay que acudir inmediatamente al odontólogo para que evalúe los daños que ha provocado el traumatismo. Se suele proceder a la extracción de la pieza con anestesia para evitar que la pieza dañe el germen del diente permanente. En la mayoría de los casos no se puede comprobar el daño provocado al diente permanente hasta que éste no ha crecido, puede haber desde una pérdida del esmalte dental hasta graves deformaciones del diente.

Qué hacer en caso de tener una intrusión

Una vez que se ha producido el traumatismo sea de la gravedad que sea, hay que informar al odontólogo de todos los detalles: como se ha provocado, hace cuanto tiempo y dónde ha sucedido.

En estos casos el tiempo de actuación desde que ha sucedido el traumatismo cobra una gran importancia, sobretodo si la intrusión es de gravedad ya que el nervio puede haber sufrido daños y puede haber afectado al germen del diente permanente (en el caso de que el niño aún tenga dientes de leche).

Los traumatismos en la zona dental suceden con gran frecuencia. Las edades más propicias a sufrir este tipo de traumatismos son:

  • En edad preescolar (de 1 a 3 años) en su mayoría por caídas.
  • En edad escolar (de 7 a 10 años) causados por accidentes deportivos, accidentes en bici y en patios de colegio.
  • En edad adolescente (16 a 18 años) generados por peleas, accidentes deportivos o de tráfico.

Según el tipo de diente que se vea afectado por el traumatismo, si es una pieza de leche o permanente se va a actuar de formas diferentes:

Si es un diente de leche lo primero es asegurarse que el diente permanente que crecerá después en su lugar no sufra ningún daño, por lo que se recomendará dieta blanda, analgésicos, y visitar al dentista bajo un régimen pautado de revisiones para seguir el procedimiento y que el diente se recoloque con normalidad. Algo que no debemos olvidar es que aunque el diente quede intacto tras el traumatismo no se debe descuidar ya que la fuerza del golpe puede afectar al nervio y provocar que este muera y cause deformaciones en el diente permanente.

Si la pieza es permanente lo que se trata es de mantener la viabilidad del ligamento periodontal. El diagnóstico dependerá de la altura incisal del diente que ha sufrido el traumatismo con respecto a los dientes vecinos.

Tratamientos

Dependiendo de la gravedad de la intrusión el odontólogo optará por dos vías de actuación: o esperará a que el diente salga por si sólo en el caso de que no haya afectado al nervio y bajo revisiones en un plazo de entre 1 y 6 meses recupere su lugar habitual o realizará una exodoncia si el caso es más grave y la luxación afecta al nervio porque invade la zona folicular de la pieza dental afectada, entonces, hay que extraerla realizando una pequeña apertura en el paladar para colocar adicamentos que permita recolocar el diente en su lugar correspondiente.

En conclusión, una luxación por intrusión puede llegar a ser algo grave por lo que en cuanto suceda un traumatismo de este tipo hay que acudir cuanto antes al odontólogo para que analice la situación y actúe de la forma más adecuada para que el paciente sufra los menores daños posibles.

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