Según datos de la Encuesta de Salud Oral en España 2020, el 9,7% de los niños de 12 años son portadores de ortodoncia. Esta cifra se eleva hasta el 12,6% en el caso de los adolescentes de 15 años. Respecto a los adultos jóvenes, se observa un 2% de portadores de ortodoncia.
Las cifras de maloclusiones se mantienen estables en todas las edades, con una disminución del 5,2%, de 2015 a 2020, en la cohorte de 15 años.
Asimismo, la maloclusión moderada o severa, que normalmente necesita tratamiento corrector, se mantiene estable a lo largo de los años y en todas las edades, con una cifra en torno al 15% de la población.
En cuanto a la población infantil, el Libro Blanco de la Salud Bucodental en España 2020 pone de manifiesto que el 58% de la población infantil ha recibido algún tipo de tratamiento dental, siendo los tratamientos más frecuentes las obturaciones (40%) y los tratamientos de ortodoncia (10%).
Además de corregir las maloclusiones, los beneficios del tratamiento de ortodoncia para nuestra salud y calidad de vida son múltiples:
– Mejora la respiración nasal: sirve de filtro del aire a los pulmones y mejora la calidad del sueño.
– Mejor masticación: favorece las digestiones y previene el desgaste dentario y los problemas de ATM.
– Protege los dientes: evitando fracturas dentarias y facilitando un correcto cepillado.
– Contribuye al bienestar personal: mejorando la autoestima y las relaciones sociales.
En este sentido, el Consejo General de Dentistas recuerda los múltiples beneficios del uso de la ortodoncia para nuestra salud y calidad de vida. “Cuando los dientes están mal posicionados puede deberse a que no tienen suficiente espacio en la boca, otras veces porque sobra espacio (diastema). También puede ser por una inadecuada oclusión entre las dos arcadas (superior y mandibular). En todos estos casos, la ortodoncia permite, después de un adecuado diagnóstico clínico y radiológico, solucionar estos problemas a través de movimientos suaves y lentos”, explica el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo.
Coincidimos con el Consejo General de Dentistas en recomendar acudir periódicamente al dentista desde la primera infancia, porque así podremos detectar a tiempo posibles anomalías en la erupción de los dientes y corregirlas de una forma sencilla.



