En la actualidad, los tratamientos dentales que realizamos son prácticamente indoloros.

Las ultimas tecnologías y la preparación de nuestros profesionales hacen que los tratamientos sean más cortos y menos traumáticos, de ahí que las molestias sean prácticamente nulas.

Cuidamos mucho el trato que ofrecemos a nuestros pacientes. Para nosotros es muy importante darles esa confianza necesaria para que nos visiten de una forma relajada y conscientes de que no van a sentir ningún dolor.

La odontología preventiva hace que cualquier problema en la boca sea menos yn de esta forma, evitar tratamientos más complejos que puedan resultar más molestos.

Empleamos varios tipos de anestesia:

  • Anestesia tópica: se utiliza en casos en los que se necesita que el tejido tenga menos sensibilidad. La mayoría de las veces, se usa antes de colocar la anestesia convencional.
  • Anestesia local: la más utilizada en cualquier tratamiento.
  • Anestesia por sedación: empleamos varios tipos:
  • 1.- Mínima: el paciente está despierto, responde a órdenes verbales, y se altera muy ligeramente la función cognitiva y la coordinación.
  • 2.- Moderada: aquí la conciencia está más deprimida. El paciente sigue conservando la capacidad de respirar espontáneamente y mantiene los reflejos de protección de la vía aérea. Existe una menor respuesta a estímulos físicos y órdenes verbales. El paciente está calmado y tranquilo y mantiene un cierto grado de amnesia.
  • 3.- Profunda: en este estado el paciente no es fácil de despertar. Se encuentra profundamente dormido y tiene disminuida la respuesta voluntaria a estímulos físicos o verbales, pero si la estimulación es insistente, responde adecuadamente. El paciente respira espontáneamente y los reflejos de la vía aérea están algo disminuidos.

Hay muchos tratamientos impopulares que hacen que el paciente sienta rechazo de antemano, pero las tecnologías que utilizamos, sumada al buen hacer y experiencia de nuestros profesionales, hacen que el asistir al dentista (al menos en nuestra clínica) no sea traumático.

El 46% de los padres españoles considera que sus hijos no tienen ningún problema de salud oral, así lo refleja el Libro Blanco del Consejo General de Dentistas y la Fundación Dental Española. Sin embargo, el 31% de los niños menores de 6 años tiene caries, es decir, 7 millones de dientes de leche están afectados. Además, entre el 80 y el 90% de las caries no ha recibido el tratamiento necesario.

Esta encuesta poblacional también señala que solo el 71% de los padres afirma haber llevado a su hijo al dentista en el último año, una cifra que desciende con respecto a 2015, cuando era del 82%. Es especialmente preocupante que, en el grupo de 2 a 6 años, solo el 32% ha ido alguna vez a revisión odontológica.

El Consejo General de Dentistas recuerda la importancia que tienen los dientes de leche por varias razones: son imprescindibles para la masticación y deglución, actúan de guía y guardan el espacio para los dientes permanentes que saldrán más tarde, permiten una correcta pronunciación y tienen un papel muy relevante en la autoestima del niño.

Además, hay que desterrar la idea de que no hay que tratar las caries de los dientes de leche porque se van a caer. Si no se tratan, pueden originar infecciones, provocar la pérdida del diente y crear problemas posteriores. De hecho, las bacterias de las caries de los dientes de leche pueden afectar a los dientes definitivos, produciendo caries también en estos.

Por eso se recomienda iniciar las revisiones odontológicas a partir del primer año de vida, para detectar caries tempranas. En algunos casos, el dentista aplicará selladores de resina en las fisuras de algunos molares para evitar la aparición del 70-80% de las caries. Estos selladores convierten la fisura en una superficie lisa, facilitando su limpieza y dificultando que crezcan las bacterias. En aquellos niños que presenten más riesgos de caries, el facultativo decidirá si también es necesario aplicar un barniz de flúor para proteger los dientes.

Asimismo, es aconsejable acudir al dentista si se observan anomalías en la erupción de los dientes, pues muchas veces se adelantan o se retrasan más de la cuenta, o salen los definitivos sin que se hayan caído los de leche. La mayoría de las veces, si se detecta a tiempo, el problema tiene fácil solución.

Un buen momento para ir a revisión es después de las vacaciones, antes de empezar el colegio. Durante el verano se suele descuidar la higiene bucodental y el dentista podrá detectar y tratar las pequeñas caries que hayan aparecido. Hacerlo estos días evitará el absentismo escolar y laboral.

La importancia de unos hábitos saludables

Para evitar la caries es fundamental mantener unos hábitos adecuados de cepillado dental y de alimentación.

– Antes de que erupcione el primer diente, se aconseja limpiar las encías del bebé con una gasa humedecida con agua.

– Desde que aparece el primer diente de leche, alrededor de los 6-8 meses de edad, es muy recomendable empezar a limpiarlos con un cepillo pediátrico, con una mínima cantidad de pasta dentífrica fluorada (tamaño de un grano de arroz).

– A partir de los 3 años de edad, deben realizarse, al menos, dos cepillados al día con pasta fluorada (cantidad equivalente a un guisante), uno por la mañana y otro antes de irse a dormir. Hasta esta edad, el cepillado debe ser efectuado por los padres.

– Entre los 4 años y los 6, el niño debe aprender a cepillarse bajo supervisión.

– En la etapa de los 6 a los 12 años se completa la dentición permanente, por lo que es sumamente importante reforzar la higiene dental. Se aconseja cepillar los dientes con pasta fluorada (tamaño de un garbanzo) después de las comidas o, como mínimo, por la mañana y por la noche, durante dos minutos. Además, en estas edades pueden aparecer problemas de malposición dentaria que el dentista deberá valorar.

En cuanto a la alimentación, es recomendable seguir una dieta equilibrada, rica en frutas, verduras, pescados y aceite de oliva, minimizando el consumo de azúcares y grasas.

Fuente: Consejo General de Colegios de Dentistas de España

 

Con motivo de la Semana Mundial de la Lactancia Materna, celebrada la semana pasada, el Consejo General de Dentistas ha destacado los numerosos beneficios que tiene la lactancia materna para la salud oral del bebé, aunque para muchas mujeres no es posible por situaciones médicas específicas u otras cuestiones.

Está comprobado que la lactancia materna tiene múltiples ventajas tanto para el bebé como para la madre. En los niños, los anticuerpos de la leche materna disminuyen hasta en un 70% las infecciones respiratorias (asma) y de oído, protege frente a la diabetes infantil y la obesidad, y reduce en un 50% las posibilidades de muerte súbita. Además, su composición va modificándose para proporcionar al lactante los nutrientes necesarios. En la madre, reduce el riesgo de hipertensión arterial, la diabetes tipo II, el cáncer de mama y de ovario, y ayuda a la recuperación tras el parto. Además, en muchos casos, evita la depresión postparto debido al vínculo que se crea entre la madre y el bebé.

Lactancia materna y salud oral

La lactancia materna también es muy beneficiosa para la salud oral de los niños por varios motivos:

  • Con el amamantamiento, el bebé va aprendiendo cómo tragar y respirar adecuadamente.
  • Al succionar el pecho, se favorece el crecimiento de los maxilares del bebé, preparándolos para las siguientes etapas del desarrollo. Es importante saber que el crecimiento inadecuado de la mandíbula afecta a la respiración y, como consecuencia, influye en el sueño, en la memoria y en la concentración.
  • Todos los músculos faciales se fortalecen durante los intervalos de succión. Además, la posición de los labios en el pezón favorece el desarrollo perioral y la posterior pronunciación de fonemas.  Muchos estudios apuntan que los niños a los que se les ha dado el pecho tienen menos problemas de maloclusión.
  • La dinámica de la cadena neuromuscular relacionada con la respiración, el aparato masticatorio, deglución y fonación, depende del amamantamiento. Todos los sistemas musculares están interconectados.

Fuente: Consejo General de Dentistas

Os informamos que nuestra Clínica permanecerá cerrada por vacaciones del 9 al 22 de agosto (ambos inclusive).

El equipo que forma Clínica Dental Alcalá se tomará unas merecidas vacaciones para cargar las pilas, con el objetivo principal de poder seguir ofreciendo los mejores servicios odontológicos y tratamientos dentales de alta calidad justo a la vuelta, el lunes 23 de agosto.

¡Aprovechamos para desearos unas felices vacaciones y para recordaros que no olvidéis cuidar vuestra higiene dental!

Para que tu visita a nuestra Clínica sea más cómoda, ponemos a tu disposición un servicio de parking gratuito.

Clínica Dental Alcalá tiene concertado un parking en la Calle Cardenal Belluga, 10. Es totalmente gratuito para todos nuestros pacientes, y está muy cerca de la Clínica, a 150 m.

Una vez que hayas terminado tu consulta, pídenos que te sellemos el ticket del parking. De esta forma no se te cobrará nada cuando retires tu vehículo.

¡Ahorra tiempo y molestias!

Las vacaciones ya han comenzado para muchos y, con ellas, el necesario y beneficioso cambio de hábitos para “recargar pilas”. Sin embargo, la modificación de la rutina también conlleva el descuido de algunas costumbres que deberían mantenerse todos los días del año. Por ejemplo, al pasar más tiempo en la calle, comer fuera de casa y consumir más productos no saludables, el cuidado de la salud bucodental puede complicarse.

Para evitar que la salud oral empeore durante el verano, el Consejo General de Dentistas recomienda lo siguiente:

1. Mantener una buena hidratación: el primer signo de deshidratación es la sensación de boca seca. Para contrarrestar la pérdida de líquidos producida por la sudoración, es necesario beber 2 litros de agua al día.

2. Seguir una dieta saludable: aunque durante estos días se coma fuera de casa, hay que intentar alimentarse de una forma sana, consumiendo fruta, verduras, pescados y aceite de oliva, evitando los alimentos procesados y las grasas. Además, se debe evitar el alcohol y el tabaco.

3.  Limitar el consumo de alimentos y bebidas azucaradas: en la época estival se ingieren más bebidas carbonatadas, helados y granizados. Estos alimentos elevan los niveles de ácidos que dañan el esmalte, favoreciendo la aparición de caries.

4. Usar protectores bucales si se realiza deporte: en vacaciones es cuando más traumatismos dentarios se producen -tanto en niños como en adultos-, debido a que se practica más ejercicio físico al aire libre. Es recomendable utilizar un protector bucal si se realizan deportes de contacto. En caso de fractura dental, hay que conservar el diente en suero salino, agua o leche, y acudir inmediatamente a un dentista para poder llevar a cabo el tratamiento más adecuado.

5. Cuidar la higiene bucodental: aunque sea más complicado por el cambio de rutina, hay que cepillarse los dientes, al menos, 2 veces al día (durante 2 minutos cada vez) con pasta fluorada y usar seda o cepillo interdental por la noche. Debido a que seguimos en pandemia por Covid-19, es imprescindible cuidar el cepillo de dientes, lavarse bien las manos antes y después de usarlo, limpiarlo, desinfectarlo, secarlo, mantenerlo protegido en su capuchón, no compartirlo y no almacenarlo junto a otros cepillos.

Si no es posible cepillarse los dientes, la mejor opción es mascar chicle sin azúcar con xilitol durante 20 minutos, ya que produce saliva y ayuda a la limpieza, pero hay que recordar que ningún chicle o alimento, por muy sano que sea, sustituye al cepillado.

6. No descuidar los tratamientos: si se utilizan las férulas de descarga para el bruxismo o de ortodoncia, se deben seguir usando las horas que haya recomendado el dentista.

7. Proteger los labios: hay que proteger los labios de los efectos del sol con un fotoprotector adecuado para evitar que se quemen, al igual que se protege el resto del cuerpo.

8. Aprovechar para visitar al dentista: durante el invierno, se tiene menos tiempo para ir al dentista. Aprovechando las vacaciones, se puede destinar una hora para ir a revisión. Un buen chequeo general para toda la familia evitará dolores, complicaciones y gastos en un futuro.

Coincidimos totalmente con el Consejo General de Dentistas de España en señalar que, debido a la situación pandémica mundial, el cuidado de la salud y la prevención de enfermedades han adquirido mayor relevancia. En este escenario, es importante resaltar la relación de la salud bucal y, concretamente, de las encías, con la salud general.

La principal amenaza para la salud de nuestras encías es la acumulación de bacterias sobre los dientes: la placa bacteriana. Esta comienza a depositarse en el surco gingival (el espacio que existe entre dientes y encías) pocos minutos después del cepillado dental. Si no se limpian, su actividad provoca sangrado e inflamación. Esto es lo que se conoce como gingivitis, una patología que, con la higiene y el tratamiento profesional adecuados, puede ser reversible.

Si no se toma ninguna medida, las toxinas de estas bacterias continuarán su actividad y derivará en una periodontitis. En ella, la afectación comenzará a profundizar desde la encía hasta el hueso que sostiene los dientes en la boca, pudiendo provocar su pérdida en algunos casos. Se trata de una enfermedad cuyos daños son irreversibles y las medidas de higiene y el tratamiento profesional solo pueden conservar lo que no haya sido dañado.

Además, múltiples estudios han demostrado que la presencia de bacterias en estas localizaciones de la boca puede facilitar su paso al torrente circulatorio, lo que aumenta el riesgo de sufrir patologías cerebrovasculares, respiratorias, neuronales, etc. Igualmente, la alteración que provocan estas bacterias en el organismo dificulta el control de enfermedades como la diabetes.

Para evitar desarrollar estas patologías, se recomienda seguir correctamente unos sencillos consejos:

– Cepillado dental 2 o 3 veces al día, durante 2 minutos, y asegurando que alcanzamos toda la superficie de todos los dientes. En este punto, es conveniente resaltar que existen cepillos eléctricos de cabezal redondo que ofrecen mayor eficacia en la eliminación de placa que los cepillos manuales. Incluso algunos modelos incorporan tecnologías que permiten facilitar al paciente controlar el tiempo, la presión ejercida y hacer una distribución correcta del cepillado.

– Utilización de dentífrico con flúor y con algún componente antibacteriano (fluoruro de estaño, por ejemplo) en la cantidad correcta (tamaño de un garbanzo a partir de los 6 años y en adultos).

– Reforzar la higiene interdental con cepillos interproximales. Otras opciones son la seda, los colutorios (si los recomienda el dentista) o los irrigadores, dependiendo de la habilidad del paciente y la accesibilidad de determinadas zonas de la boca.

– Eliminar el consumo de tabaco.

– Visitar periódicamente al dentista, al menos, 1 vez al año. No obstante, el dentista puede recomendar seguir un plan de mantenimiento con visitas cada 3 o 4 meses según el grado de afectación del paciente y sus características individuales.

El tratamiento de los problemas de encías varía según el grado de afectación. Así, el dentista puede prescribir una limpieza dental, un raspado, alisado radicular o determinados procedimientos quirúrgicos. Todo ello, siempre seguido de un plan de revisiones y mantenimiento de por vida.

El Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo General de Dentistas de España, recuerda que “el cuidado de las encías también es fundamental en la mujer gestante, no solo para prevenir la gingivitis del embarazo y otros problemas periodontales, sino también para evitar posibles complicaciones, como el parto prematuro o el bajo peso al nacer. Por ello, hemos puesto en marcha la Campaña Salud Oral y Embarazo, en la cual, clínicas voluntarias de toda España realizarán una revisión bucodental gratuita a todas las mujeres embarazadas que lo soliciten”.

En resumen, el control de la placa bacteriana repercute directamente en la salud oral, pero también en la salud general, por lo que los cuidados en casa y las visitas al dentista son clave para mantener una buena salud gingival, bucal y general. Porque una boca sana es mucho más que una bonita sonrisa.

Fuente: Consejo General de Dentistas de España

Según datos de la Encuesta de Salud Oral en España 2020, el 9,7% de los niños de 12 años son portadores de ortodoncia. Esta cifra se eleva hasta el 12,6% en el caso de los adolescentes de 15 años. Respecto a los adultos jóvenes, se observa un 2% de portadores de ortodoncia.

Las cifras de maloclusiones se mantienen estables en todas las edades, con una disminución del 5,2%, de 2015 a 2020, en la cohorte de 15 años.

Asimismo, la maloclusión moderada o severa, que normalmente necesita tratamiento corrector, se mantiene estable a lo largo de los años y en todas las edades, con una cifra en torno al 15% de la población.

En cuanto a la población infantil, el Libro Blanco de la Salud Bucodental en España 2020 pone de manifiesto que el 58% de la población infantil ha recibido algún tipo de tratamiento dental, siendo los tratamientos más frecuentes las obturaciones (40%) y los tratamientos de ortodoncia (10%).

Además de corregir las maloclusiones, los beneficios del tratamiento de ortodoncia para nuestra salud y calidad de vida son múltiples:

– Mejora la respiración nasal: sirve de filtro del aire a los pulmones y mejora la calidad del sueño.

– Mejor masticación: favorece las digestiones y previene el desgaste dentario y los problemas de ATM.

– Protege los dientes: evitando fracturas dentarias y facilitando un correcto cepillado.

– Contribuye al bienestar personal: mejorando la autoestima y las relaciones sociales.

En este sentido, el Consejo General de Dentistas recuerda los múltiples beneficios del uso de la ortodoncia para nuestra salud y calidad de vida. “Cuando los dientes están mal posicionados puede deberse a que no tienen suficiente espacio en la boca, otras veces porque sobra espacio (diastema). También puede ser por una inadecuada oclusión entre las dos arcadas (superior y mandibular). En todos estos casos, la ortodoncia permite, después de un adecuado diagnóstico clínico y radiológico, solucionar estos problemas a través de movimientos suaves y lentos”, explica el Dr. Óscar Castro Reino, presidente del Consejo.

Coincidimos con el Consejo General de Dentistas en recomendar acudir periódicamente al dentista desde la primera infancia, porque así podremos detectar a tiempo posibles anomalías en la erupción de los dientes y corregirlas de una forma sencilla.

Más 8 millones de personas mueren a causa del tabaco en el mundo al año. De esa cifra, 7 millones se deben al consumo directo de tabaco, mientras que cerca de 1,2 millones de las muertes son debidas a la exposición al humo. En el Día Mundial Sin Tabaco, que se celebra hoy, el Consejo General de Dentistas recuerda los principales efectos que tiene el tabaco en nuestra salud oral.

Según los datos de 2020 de la Encuesta Europea de Salud en España (EESE), el 19,8% de la población mayor de 15 años fuma a diario, el 2,3% es fumador ocasional y el 22% es exfumador. Estos datos mantienen la tendencia decreciente del número de fumadores de los últimos años.  En ese sentido, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima en el informe sobre las tendencias de la prevalencia del consumo de tabaco en 2000-2025, una reducción del consumo de tabaco a nivel mundial del 23% para 2025.

A pesar de los datos positivos en el descenso de fumadores, el pasado año fallecieron en nuestro país a causa del tabaco 50.000 personas y más de 8 millones en todo el mundo.

Efectos del tabaco en la salud oral

Cada año se producen entre 300.000 y 700.000 nuevos casos de cáncer oral en el mundo. En concreto, en España se diagnostican 7.000 casos de cáncer oral cada año y mueren 1.500 personas por esta causa.

Asimismo, las personas expuestas al humo del tabaco tienen un 51% más de riesgo de desarrollar cáncer oral, según un estudio publicado en el British Medical Journal.

Además de la predisposición al cáncer oral, el tabaco provoca otra serie de efectos negativos en nuestra salud bucodental:

– Manchas: El tabaco tiñe los dientes, provoca manchas en las encías e incluso en las prótesis de las personas que fuman.

– Provoca halitosis. El tabaco altera la flora bacteriana oral, dando lugar al mal aliento del fumador que, en la mayoría de los casos, no lo detecta debido a que sus mucosas están acostumbradas a él.

– Causa enfermedad periodontal: El tabaco está asociado a enfermedades en las encías y problemas periodontales, aumentando hasta 7 veces el riesgo de padecer enfermedad periodontal.

– Disminuye la percepción de los sabores y los olores: Una vez que cesa el consumo de tabaco se recobra paulatinamente.

– Retrasa la cicatrización de las heridas en la boca: El tabaco favorece las infecciones, provocando que no llegue el oxígeno a los tejidos, dificultando la cicatrización.

– Provoca el fracaso de los implantes: El tabaco puede provocar inflamación en los tejidos que rodean el implante, condicionando su duración.

– Altera la composición de la saliva. Destruye las moléculas protectoras de la saliva y facilita que las partículas de comida o bebida permanezcan en la boca, lo que puede provocar problemas bucodentales.

– Predispone a la infección por hongos. Los componentes del tabaco alteran la microflora oral, provocando la aparición de hongos.

El presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, recuerda que “el tabaco es uno de los principales factores de riesgo de varios cánceres, entre ellos el cáncer oral. De hecho 3 de cada 4 cánceres orales se deben al consumo de tabaco. Desde la consulta del dentista, velamos por la salud general de nuestros pacientes y ayudarles a dejar de fumar es una de nuestras obligaciones”.

Los terceros molares, también llamados muelas del juicio, deben considerarse unas muelas más. Lo habitual es tener las cuatro (dos arriba y dos abajo) sin embargo, al 25% de la población le falta, al menos, una de esas muelas (no se forma) y el 10% carece totalmente de ellas. Esto es debido a que nuestra dieta es cada vez más blanda, lo que ha hecho que no sean necesarias ni una mandíbula tan grande ni tantas piezas dentales.

La boca pasa por varias etapas de la erupción de los dientes. Después de la salida de los temporales, entre los seis meses y los dos años, empiezan a aparecer las primeras muelas definitivas a los seis años. Los dientes permanentes terminan de erupcionar alrededor de los 12 años con la excepción de los terceros molares, que suelen salir entre los 17 y los 22 años, razón por la cual se les llama muelas del juicio, porque aparecen a una edad de madurez.

“La afirmación de que las muelas del juicio no sirven para nada es errónea y carece de todo fundamento científico. Los terceros molares deben considerarse unas muelas más, ya que cumplen con la misma finalidad que el resto de los dientes: triturar, masticar y facilitar la digestión de los alimentos”, asevera el presidente del Consejo General de Dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino.

Problemas frecuentes

En ocasiones, la posición de los terceros molares o la falta de espacio, originan una serie de problemas:

– Infección: La pericoronaritis (inflamación alrededor de la corona de la muela del juicio) es la complicación más frecuente.

– Apiñamiento: El empuje inadecuado de la muela del juicio al intentar salir, puede, en ocasiones, originar que los dientes incisivos sufran un apiñamiento.

– Quiste: Una muela del juicio puede originar la formación de quistes, lo que requerirá una intervención quirúrgica.

– Daño al diente contiguo: La posición inadecuada del tercer molar puede dañar al molar contiguo, produciéndole caries o reabsorbiendo su raíz.

“Si cuanto están saliendo los terceros molares se siente sensación de calor y presión, la encía inflamada, dolor en la muela o de oído y garganta, o un sabor extraño en la boca, se recomienda visitar al dentista lo antes posible”, explica el presidente del Consejo General de Dentistas. “Muchas de estas complicaciones, -continúa el Dr. Castro- pueden resolverse mediante tratamiento con antibióticos y antiinflamatorios, pero en otros casos será necesario extraer la muela del juicio, según criterio del dentista”.

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Fuente: Consejo General de Dentistas

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