La salud bucodental en la adolescencia puede verse comprometida por varias razones. Por este motivo, el Consejo General de Colegios de Dentistas de España ha puesto en marcha la campaña «Salud Oral y Adolescentes», a la que por supuesto nos sumamos.

Del 14 de febrero al 11 de marzo, realizaremos una revisión bucodental gratuita a todas las personas de 11 a 21 años que la soliciten (en el caso de ser menor de edad, deberán hacerlo los padres o tutores legales).

Pide cita previa llamando al 913 56 60 77 o de manera online pulsando aquí.

Estas fiestas navideñas no han sido la mejor época para nuestros dientes, ya que descuidamos nuestra salud bucodental, debido, principalmente, a las diferentes rutinas en la alimentación. Las comidas copiosas acompañadas de alcohol y los postres navideños dañan su sonrisa.

Si quieres recuperarla te invitamos a que sigas estos consejos:

– En primer lugar te recomendamos una revisión dental, ya que detectaremos a tiempo las secuelas que los excesos navideños hayan podido dejar en tus dientes y encías, y marcaremos el calendario de revisiones dentales periódicas para este año. Aunque no tengas ninguna molestia, durante estas fiestas son frecuentes las pequeñas fracturas en los dientes, provocadas por golpes con vasos, codazos, caídas, etc.

– Tras las Navidades es fundamental evitar las bebidas carbonatadas y los zumos ácidos, ya que pueden descalcificar mas nuestro esmalte y provocar su desgaste prematuro. Además, no tomar café ni vino para evitar la aparición de manchas en los dientes.

– Si eres fumador, seguro que has notado un consumo mayor durante estas fiestas. Si quieres recuperar tu sonrisa te invitamos a que lo dejes, ya que la nicotina oscurece el esmalte y mancha los dientes, provocando enfermedades en las encías y pudiendo ocasionar la pérdida de los dientes a largo plazo. Otro de los aspectos negativos, es que el tabaco disminuye la oxigenación de las mucosas, lo que provoca el envejecimiento prematuro y a la ausencia de salud de la pieza y los tejidos que rodean al diente.

– Tras los excesos navideños es muy recomendable disminuir el consumo de proteínas y aumentar el consumo de calcio, flúor y vitaminas A, C, D y K. Una dieta basada en la ingesta de proteína origina consecuencias negativas sobre nuestra salud oral, ya que favorece la enfermedad de las encías pudiendo llevar a la pérdida de dientes.

– Recomendamos consumir pescado azul ya que su omega 3 porque además de que tiene múltiples beneficios para la salud, ayuda a combatir las infecciones bucales. Las carnes de temporada como el corzo, el jabalí, la liebre o las perdices también contienen vitaminas del grupo B, en concreto B12 y fósforo, necesario para la formación y mantenimiento de huesos, dientes y encías.

– Disminuir la ingesta de comida caliente, ya que los cambios de temperatura bruscos de los alimentos pueden provocar sensibilidad dental y dañar nuestro esmalte.

– En estas fiestas abusamos del consumo de azúcares. Debemos reducir su consumo y cepillar los dientes inmediatamente después de tomar caramelos, dulces y refrescos.

– Después de estos excesos siempre queremos bajar de peso y para ello recurrimos a los alimentos light sin azúcar. Debemos prescindir de ellos ya que, en exceso, son dañinos para nuestros dientes. Se trata de alimentos bajos en calorías, pero pueden provocar caries igual que otro tipo de alimentos, ya que contienen azúcares.

– Hay que prestar gran atención a los carbohidratos. Debemos moderar el consumo de alimentos como patatas fritas en bolsa ya que cuentan con almidón, y una vez consumidas se convierte en ácido, y éste puede atacar los dientes. También recomendamos evitar la ingesta de palomitas o kikos que son responsables de algunas fracturas dentales o de heridas en la encía o el paladar. Por el contrario, son recomendables el consumo de legumbres como lentejas o la fabada ya que contienen vitamina B beneficiosa para prevenir la glositis (inflamación de la lengua), la estomatitis angular (grietas en la zona bucal) o la queilosis labial (fisuras en los labios).

– Aumentar la ingesta de todos los productos lácteos, ya que son una importante fuente de calcio, elemento indispensable para la reparación del esmalte dental. También contienen fosfatos y vitamina D, lo que aumenta su beneficio sobre dientes y huesos. Eso sí, lo ideal es tomarlos sin azúcar. También son muy recomendables los chicles y caramelos sin azúcar y con xilitol, y los frutos secos y semillas, ricos en vitaminas y minerales, entre los que destacan el calcio (almendras, avellanas, pistachos) y el magnesio (semillas de girasol, sésamo, piñones). Otros alimentos que mejoran nuestra sonrisa son las verduras de hoja verde, como espinacas, acelgas, brócoli o alcachofas; y las frutas y verduras crudas.

– Tras las vacaciones navideñas debemos volver a nuestra rutina de cepillado de tres veces al día, complementada con hilo y enjuague bucal.

– Por último, no hay que olvidar que con la vuelta al trabajo y con ello la vuelta al estrés vuelven los malos hábitos que debemos evitar como: el bruxismo, morder lápices, hielo o nuestras uñas, hábitos que provocan microtraumatismos en los dientes y afectan a la articulación temporo-mandibular.

¡Pide cita previa llamando al 913 56 60 77 y te ayudaremos a recuperar tu sonrisa después de las Navidades!

Un hábito cotidiano como el cepillado de dientes también debe adaptarse a las nuevas circunstancias que estamos viviendo. Por ello, desde el Consejo General de Dentistas han elaborado una serie de recomendaciones para cuidar de forma óptima nuestro cepillo dental y proteger nuestra salud durante la pandemia por la Covid-19:

  1. Lavarse muy bien las manos con agua y jabón antes de tocar el cepillo. Los virus pasan de la mano a la mucosa oral.
  1. Proceder al cepillado de dientes habitual con pasta fluorada durante 2 minutos, al menos, 2 veces al día. Por la noche, además, tenemos que asociar la higiene interdental, bien con hilo de seda o con cepillos interproximales.
  1. Enjuagar bien el cepillo después de cada uso al objeto de eliminar restos de pasta y alimenticios. El cepillo puede ser una fuente de bacterias, virus y hongos, por lo que debemos mantenerlo siempre limpio.
  1. Mientras dure la epidemia se recomienda desinfectar el cabezal del cepillo con povidona iodada al 0.2%, agua oxigenada diluida al 1% o cloruro de cetilpiridinio al 0.05-0.1%, durante 1 minuto.
  1. Secar bien el cepillo, dando vueltas de derecha a izquierda para eliminar el exceso de agua y la humedad.
  1. Los cepillos deben almacenarse con el cabezal hacia arriba, alejados del sanitario (al menos, 1 metro) para evitar su posible contaminación. El SARS-CoV-2 también está presente en orina y heces. Lo ideal es no tener el cepillo a la vista sino guardado.
  1. Los cepillos no deben guardarse amontonados por el riesgo de contaminación cruzada de uno al otro al tocarse.
  1. Al finalizar, volver a lavarse bien las manos con agua y jabón durante 40 segundos.

El presidente del Consejo General de dentistas, el Dr. Óscar Castro Reino, recuerda que los cepillos deben cambiarse cada 3-4 meses, siempre que detectemos que se ha deteriorado o cuando hayamos pasado por un proceso infeccioso de tipo respiratorio o digestivo: “Los cepillos de dientes son esenciales para el correcto cuidado de la salud bucodental. Sin embargo, debemos tomar las máximas precauciones, sobre todo en estos momentos de epidemia viral, para evitar que puedan convertirse en un elemento de contaminación cruzada. Siguiendo estas recomendaciones, también se está colaborando al control de esta situación epidémica”, asegura el presidente de la Organización Colegial.

Numerosos estudios demuestran la relación entre la diabetes y las enfermedades avanzadas de las encías, pero no solamente porque los diabéticos son más propensos a padecerlas sino porque la enfermedad periodontal severa puede empeorar la diabetes, afectando el control de la glucemia, de ahí que la salud oral y la diabetes estén tan interrelacionadas.

La diabetes hace que la sangre circule más lentamente por los vasos sanguíneos, disminuyendo el transporte de oxígeno y la retirada de productos de desecho e incrementando el riesgo de infección gingival. Del mismo modo, en los diabéticos mal controlados, los altos niveles de glucosa abonan el terreno al crecimiento bacteriano y por lo tanto la aparición de enfermedades periodontales. La enfermedad periodontal, por su parte, empeora el control de la glucemia en pacientes diabéticos al alterar la resistencia a la insulina.

Además, estos pacientes pueden desarrollar otros problemas bucodentales, como candidiasis y sequedad bucal, que pueden originar dolor, úlceras, infecciones y aumento de la susceptibilidad a las caries.

Por todo ello, desde Clínica Dental Alcalá recomendamos a los pacientes diabéticos que nos visiten con una mayor periodicidad (cada 6 meses normalmente) con el obejtivode vigilar posibles patologías bucodentales y evitar un empeoramiento de su patología de base.

 

 

La Sociedad Española de Periodoncia (SEPA) ha presentado el informe Salud bucal en la mujer embazarada que recoge que dos de cada tres embarazadas desarrollan gingivitis gestacional, y que la mitad con antecedentes de gingivitis tienen más riesgo de sufrir un empeoramiento durante la gestación.

La gingivitis provoca la inflamación de las encías y su sangrado a causa de la acción de bacterias presentes en la placa dental y puede perjudicar la buena marcha de un embarazo. Si no se trata, puede desarrollar problemas más graves como la sensibilidad dental o la periodontitis.

La gingivitis se puede agravar en las embarazadas debido a que durante la gestación los niveles de estrógenos y progestágenos aumentan, y condicionan cambios en los mecanismos defensivos de respuesta normal de las encías.

Las variaciones hormonales son capaces de inducir cambios en la respuesta de los tejidos periodontales, debido a que la homeostasis del periodonto está relacionada con el sistema endocrino, de una forma compleja y multifactorial.

El principal efecto observado es un aumento de la inflamación gingival sin que existan cambios en la cantidad de placa bacteriana presente. Además del embarazo, otras condiciones sistémicas que cursan con cambios en los niveles hormonales y que potencialmente pueden exacerbar la inflamación gingival son la pubertad, el ciclo menstrual y el consumo de fármacos relacionados, tales como determinados anticonceptivos orales.

Desde Clínica Dental Alcalá recomendamos a las embarazadas que cuiden su salud bucodental y acudan a nuestra consulta si notan inflamación o sangrado de las encías, caries o movilidad en alguna de las piezas dentales.

Pide cita previa llamando al 913566077 o enviando un email a: recepcion@clinicadentalalcala.com.

Las intrusiones en los dientes se provocan por traumatismos o golpes en la zona dental, originando que el diente se meta hacia dentro en mayor o menor medida. A continuación, analizamos qué son las intrusiones dentales, qué edades son las más propicias, y cómo hay que actuar cuando ésto ocurre.

Dentro de los traumatismos dentales más comunes, destacamos las luxaciones de los dientes que afectan a la estructura, incluyendo el ligamento periodontal y el hueso alveolar.

Entre las diferentes luxaciones por traumatismo que podemos encontrar: contusión, subluxación o extrusión.

La luxación por intrusión es una de las más graves de todas. Si es muy fuerte puede llegar a afectar al nervio. Suele producirse por un traumatismo en el que el diente es incluido en el espacio alveolar (donde está la raíz del diente).

La luxación por intrusión constituye del 5 al 22% de lesiones en la cavidad bucal. El traumatismo puede haberse provocado por dos motivos: por el choque de los maxilares superior e inferior, o por una caída con la boca abierta en el que el maxilar superior se golpea con una superficie dura.

Este tipo de luxaciones suelen darse en los dientes incisivos en un 80% de los casos.

Tipos de intrusiones

Dentro de las luxaciones por intrusión nos encontramos tres niveles:

  • Leve: en estos casos el diente que ha sufrido el traumatismo se aprecia un poco más pequeño que los dientes vecinos.
  • Moderado: cuando el diente se nota más metido hacia dentro. Hay que acudir a un dentista para que evalúe la gravedad de la intrusión y proceder al tratamiento correspondiente.
  • Grave: en estos casos, el diente ha desaparecido por completo y entran en peligro toda la estructura ósea del diente y los tejidos que lo componen, nervios incluidos. Cuando se sufre este tipo de traumatismo, la persona afectada notará un dolor muy agudo y un sangrado constante. Cuando esto sucede hay que acudir inmediatamente al odontólogo para que evalúe los daños que ha provocado el traumatismo. Se suele proceder a la extracción de la pieza con anestesia para evitar que la pieza dañe el germen del diente permanente. En la mayoría de los casos no se puede comprobar el daño provocado al diente permanente hasta que éste no ha crecido, puede haber desde una pérdida del esmalte dental hasta graves deformaciones del diente.

Qué hacer en caso de tener una intrusión

Una vez que se ha producido el traumatismo sea de la gravedad que sea, hay que informar al odontólogo de todos los detalles: como se ha provocado, hace cuánto tiempo y dónde ha sucedido.

En estos casos el tiempo de actuación desde que ha sucedido el traumatismo cobra una gran importancia, sobretodo si la intrusión es de gravedad, ya que el nervio puede haber sufrido daños y puede haber afectado al germen del diente permanente (en el caso de que el niño aún tenga dientes de leche).

Los traumatismos en la zona dental suceden con gran frecuencia. Las edades más propicias a sufrir este tipo de traumatismos son:

  • En edad preescolar (de 1 a 3 años) en su mayoría por caídas.
  • En edad escolar (de 7 a 10 años) causados por accidentes deportivos, accidentes en bici y en patios de colegio.
  • En edad adolescente (16 a 18 años) generados por peleas, accidentes deportivos o de tráfico.

Según el tipo de diente que se vea afectado por el traumatismo, si es una pieza de leche o permanente se va a actuar de formas diferentes:

  • Si es un diente de leche, lo primero es asegurarse que el diente permanente que crecerá después en su lugar no sufra ningún daño, por lo que se recomendará dieta blanda, analgésicos, y visitar al dentista bajo un régimen pautado de revisiones, para seguir el procedimiento y que el diente se recoloque con normalidad. Algo que no debemos olvidar es que, aunque el diente quede intacto tras el traumatismo no se debe descuidar, ya que la fuerza del golpe puede afectar al nervio y provocar que este muera y cause deformaciones en el diente permanente.
  • Si la pieza es permanente lo que se trata es de mantener la viabilidad del ligamento periodontal. El diagnóstico dependerá de la altura incisal del diente que ha sufrido el traumatismo con respecto a los dientes vecinos.

Tratamiento

Dependiendo de la gravedad de la intrusión, el odontólogo optará por dos vías de actuación: o esperará a que el diente salga por si sólo en el caso de que no haya afectado al nervio y bajo revisiones en un plazo de entre 1 y 6 meses recupere su lugar habitual; o realizará una exodoncia si el caso es más grave y la luxación afecta al nervio porque invade la zona folicular de la pieza dental afectada. En este caso, hay que extraerla realizando una pequeña apertura en el paladar para colocar adicamentos que permitan recolocar el diente en su lugar correspondiente.

En conclusión, una luxación por intrusión puede llegar a ser algo grave. En cuanto suceda y para que el paciente sufra los menores daños posibles, hay que acudir al odontólogo para que analice la situación y actúe de la forma más adecuada.

 

Según la Asociación Española de Endodoncia (AEDE), «a pesar de que 6,5 millones de españoles han sufrido algún traumatismo dental, el 96% de la población desconoce que un endodoncista puede reimplantar la pieza. Eso sí, siempre que se siga un protocolo de actuación y se trate de un diente definitivo y no de leche».

En este sentido, aseguran que «nueve de cada diez personas no saben que el 80% de los dientes permanentes que salen fuera de la boca por un golpe podrían reimplantarse y mantenerse a medio o largo plazo, eso sí, siempre que se sigan los protocolos adecuados».

Precisamente por este desconocimiento, desde AEDE instan a la Administración a que forme a profesores, monitores deportivos y socorristas sobre la correcta actuación en caso de traumatismo dental, ya que los niños y adolescentes son los que más sufren este tipo de trauma, que se sitúa como el segundo más común en su franja de edad.

Miguel Miñana, presidente de AEDE explica que “el 50% de los menores de 16 años sufre un traumatismo dental a lo largo de su vida y ni sus familiares, profesores o entrenadores saben qué deben hacer para que ese diente se pueda reimplantar”. Además, asegura que «parte del personal sanitario tampoco conoce los protocolos y para reimplantar un diente, su conservación tras el golpe y el tiempo que transcurre hasta que se pone en manos de un endodoncista es primordial”.

Lesiones menos graves

Una de las posibles situaciones cuando se produce un traumatismo dental es la fractura no complicada, que tiene lugar en el 90% de los casos. En esta ocasión, lo que habría que hacer es encontrar el fragmento del diente, ya que, si se acude inmediatamente al dentista, es posible que pueda ser pegado.

Salida total del diente de la boca

Cuando el diente sale completamente del espacio donde se encuentra alojado nos encontramos ante una avulsión. En primer lugar, hay que saber que las piezas temporales o de leche no deben reimplantarse. Sin embargo, en el caso de los definitivos o permanentes es recomendable intentar salvarlos, ya que el éxito se sitúa en torno al 80%.

Un diente permanente avulsionado debe reimplantarse en menos de 20 minutos, o al menos colocarlo en un vaso de leche y acudir rápidamente a un odontólogo.

Tras la avulsión, lo primero es encontrar el diente y cogerlo solamente por la corona para evitar tocar la raíz. Si la pieza está sucia, hay que lavarla lo antes posible con agua fría durante un máximo de 10 segundos y después volverla a colocar en el alveolo. Tras este paso, la persona afectada debe morder un pañuelo o gasa para mantener el diente en la posición original.

En ocasiones, especialmente si el afectado es un niño, los nervios pueden impedir la colocación de la pieza en el alveolo. Existen otras dos opciones alternativas: depositar el diente en un vaso con leche o con suero fisiológico; o, si el golpe ha ocurrido en la calle y por tanto no se dispone de otros medios, colocarlo en la mejilla.

El último paso consistiría en buscar atención profesional especializada preferiblemente antes de una hora.

Si sufres algún traumatismo dental pásate por nuestra Clínica y solucionaremos el problema.

 

 

 

Con la llegada del verano comenzamos a disfrutar de nuestras vacaciones y solemos descuidar nuestra salud dental. Nos alimentamos peor y aumentamos la ingesta de helados, bebidas azucaradas, granizados, bebidas alcohólicas y tabaco.

Este cambio negativo en nuestros hábitos puede colaborar en la aparición de diferentes patologías como la gingivitis, la caries, el sarro, o la periodontitis, entre otras muchas.

En Clínica Dental Alcalá te recomendamos que, antes de comenzar tus vacaciones, pases por nuestra consulta para valorar el estado de tu boca y recomendarte unas pautas a seguir.

Nuestro equipo de odontólogos te dará una serie de consejos entre los que están:

  • Cepillarse mínimo 3 veces al día.
  • Uso diario de la seda dental y del cepillo interdental
  • Manterner siempre una buena hidratación, ya que las altas temperaturas reducen la generación de saliva que provoca el aumento de la placa bacteriana.
  • Disminuir el consumo de café, tabaco, té y vino para evitar los dientes amarillos.
  • Para evitar la sensibilidad dental reducir el consumo de cítricos
  • Consumir productos lácteos y pescado que contribuyen a la prevención de problemas bucodentales.

 

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), aproximadamente el 15% de la población, tiene miedo al dentista. Ese temor se puede convertir en odontofobia, fobia al dentista, cuando se generan síntomas fisiológicos como temblores, sudoración, ansiedad e incluso alteraciones del sueño.

En Clínica Dental Alcalá contamos con profesionales especializados en odontofobia, que utilizan diferentes pautas de relajación para reducir y acabar con los temores.

Para identificar de donde viene ese miedo, lo más importante es compartirlo con nuestros doctores, y ellos se encargarán de acabar con él. Es muy común que ese miedo venga derivado del ruido de los aparatos, de las inyecciones, de una mala experiencia, o de la extracción de dientes o muelas, entre otras.

Si tienes miedo a pasar por nuestra consulta lo primero que te recomendamos es que pidas cita cuanto más próxima, mejor. Esto reduce el tiempo de espera para pensar en la cita. También te ayudará practicar técnicas de respiración y escuchar música relajante.

En casos de cuadros fóbicos agudos, nuestro equipo incorpora otras técnicas como la anestesia sin agujas o la sedación consciente.

 

 

 

Si eres de los que piensan que solo con enjuagar tu cepillo de dientes después de usarlo es suficiente para desinfectarlo, estás muy equivocado. Si no lo limpias correctamente a diario, acumula residuos de tu boca y de la pasta, que unidos al ambiente húmedo del cuarto de baño, ayudan a la propagación de bacterias.

Te damos unos consejos de cómo desinfectar tu cepillo de dientes correctamente:

Con agua hirviendo: pon tu cepillo de dientes en un envase con agua hirviendo durante 3 minutos. Después, enjuágalo con agua fría para que las cerdas recuperen su estado.

Agua caliente y vinagre: para eliminar las bacterias, enjuaga tu cepillo en un recipiente con agua caliente y vinagre blanco durante 2 horas. Después enjuágalo muy bien con agua fría.

Vinagre y bicarbonato de sodio: en un vaso mezcla dos cucharadas de bicarbonato de sodio con otras dos cucharadas de vinagre blanco. Introduce tu cepillo para desinfectarlo una media hora. Después vuelve a enjuagarlo bien con agua fría.

Enjuague bucal: otra de las maneras para acabar con las bacterias es meter tu cepillo en un vaso con enjuague bucal durante media hora.

Bicarbonato de sodio: El bicarbonato de sodio también ayuda a eliminar las bacterias de nuestro cepillo de dientes. Coloca tu cepillo en un vaso con agua y una cucharada de bicarbonato de sodio. Deja actuar durante 30 minutos y enjuágalo nuevamente con agua.